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Italia rechazó que la embarcación Aquarium desembarcara en sus costas a más de 600 inmigrantes ilegales o refugiados, llámelos usted como prefiera. España, con recién estrenado gobierno de izquierda los recibió. Hasta ahí la noticia, ahora habría que analizar todos los pormenores que de ella se desprenden y que no es tan fácil como parece.

     Hoy leí un mensaje en Twitter de un usuario llamado Luisma López que decía: “Si alguien se está ahogando, se le saca del agua. Y punto. Después, si quieres, debatimos cómo conseguir que no se tire más gente al agua. Pero no mientras la persona se ahoga. Después de sacarla del agua. Esto no debería depender de ideologías. Es ética básica.” Y la verdad sea dicha, en eso le doy toda la razón. Pero, siempre hay un pero, hay que tener en cuenta que esta situación no es nueva, que Europa ya sabe que existe y que hay mucho que hacer previendo que volverá a ocurrir. Por ejemplo: rescatan a esa gente de morir ahogados, genial ¿Para qué, para que luego mueran de hambre en tierra? Es decir, el rescate está muy bien, pero debe ir acompañado de políticas adecuadas.

     Sabiendo como ya dije anteriormente que se puede prever que volverá a pasar, Europa tiene mucho trabajo por delante. No es justo que se le exija al mundo que resuelvan los problemas de otros países que no han hecho nada por resolver el propio más que matarse unos a otros. Pero tampoco es justo dejar desamparadas a las víctimas de la maldad de los gobernantes de esos países ¿Cómo se resuelve? Con políticas adecuadas en el país que los recibirá. Meter a miles de personas en un campo de refugiados es una solución primaria, pero insuficiente. No se los puede tener ahí por siempre ¿Se les dará cursos del idioma del país en el que están? ¿Se les dará el estatus de ciudadanos o de residentes atemporales? En mi criterio debería ser este último, ya que si les preguntan, muchos asegurarán que desean volver a sus tierras cuando acabe el conflicto que los ha echado de allí. También hay que tener en cuenta que muchos son profesionales, deberían poder homologar sus títulos para poder trabajar de aquello para lo que estudiaron. Sin duda hay mucho por hacer en este punto y más que no he incluido.

     Pero no es lo único a resolver ni a tener en cuenta. Por mucho que nos duela, la verdad es que entre los refugiados (y esto no es un mito) se mezclan algunos terroristas que se aprovechan de la bondad europea por esa pobre gente ¿Cómo se garantiza la seguridad de toda una nación sin desamparar a los que no son terroristas, sólo víctimas? Ese es otro punto a analizar y tener en cuenta. Y hay más cosas que quienes los rechazan argumentan y que , en parte, tienen razón. La mayoría de esos refugiados son musulmanes y es una cultura que en gran parte no está dispuesta a adaptarse al país al que llegan, pretenden que el país que los recibe se adapten a ellos. Y no es justo, mínimamente por agradecimiento deberían bajar sus niveles de exigencia. Hemos visto como en algunos países han cambiado algunas costumbres por no ofender a los musulmanes. No me parece bien. Pero el problema no es sólo de los islámicos, es principalmente de los países que les abren las puertas. Al hacerlo deberían dejarles las cosas claras: éstas son las leyes y costumbres de este país que te recibió, si las aceptás y las respetás serás bienvenido, sino, hay muchos otros países musulmanes que tienen las mismas costumbres que vos a donde podés ir.

     Ser humanitario es maravilloso, abrir el corazón y liberarlo de prejuicios es ideal. Pero el humanismo no puede ser nunca hacia un sólo lado. Si soy humanitario lo soy con todos, con los refugiados y con los ciudadanos del país al que llegan también. Recibir refugiados es tener buen corazón, hacerlo sin políticas adecuadas para que su vida y la de los lugareños sea digna, no lo es. Yo entiendo que según la ideología de cada uno, habrá quien tenga una opinión sobre el tema diferente a otras. Pero cualquiera sea tu ideología, no deberías hablar de esto a la ligera, ni juzgar a un gobierno que rechaza o recibe a cientos de personas que han sido rescatadas del mar. Porque nada es tan sencillo como parece y son muchos los factores a analizar, tener en cuenta y resolver. Pero sobre todo, un consejo: no comparemos. La situación de esta pobre gente no es comparable a la de ninguna en la historia de la humanidad por muchas razones que alargarían demasiado esta nota, pero que de algún modo, están implícitas en ella también.

     Y recordemos, todos tenemos derecho a una vida digna y a ser felices.

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