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Que un debate sea un sano ejercicio o una pérdida de tiempo, lo definen quienes participan en él. Hay varios tipos de personas que pueden participar de un debate: gente respetuosa, inteligente y culta; gente aburrida que le da vergüenza reconocer que no sabe sobre algún tema, gente que necesita una excusa para tener donde descargar sus frustraciones, gente que tiene algo para enseñar y también está dispuesta a aprender de los demás, gente tolerante y gente impaciente. No es difícil, con esta lista y otros más que podríamos agregar, suponer en qué ocasiones el debate sería sano.

Pero no sólo afirmo lo saludable del debate, cuando en él participa gente respetuosa, inteligente, culta, tolerante y que está tan dispuesta a enseñar como a aprender; sino que agregué la palabra ejercicio. Y lo es. Es un ejercicio para la mente. Nuestro cerebro también necesita que se lo mantenga sano y en forma. Los neurólogos afirman que una manera de evitar o retrasar el Alzheimer es ejercitando el cerebro. Sugieren crucigramas, rompecabezas, sopas de letras… Pero yo agregaría el debate. 

El motivo por el cual afirmo que es un sano ejercicio es simple. Ya establecí en qué caso me parece que es sano. Ese tipo de personas establecen un desafío a la inteligencia. Es como resolver un enigma. Cuando tenemos que argumentar nuestra postura, debemos indagar en nuestra mente y extraer de ella lo mejor que tengamos. Si fuéramos como esas personas que cuando se quedan sin argumentos recurren al insulto y la humillación, no sólo no lograríamos el desarrollo de nuestro cerebro, lo atrofiaríamos. Estoy convencida que cuando no utilizamos nuestra inteligencia, esta se atrofia. En cambio si la ponemos en práctica la desarrollamos e incrementamos.

Por eso, esta breve nota de hoy les propone un desafío, anímense a debatir en temas que ustedes conozcan, con argumentos válidos. Traten de contener la impotencia, la bronca y la impaciencia que puedan provocarles algunas respuestas y dejen trabajar a vuestro cerebro con total libertad. Al final del debate, hayan logrado o no que quienes discuten con ustedes les den la razón, sentirán que hasta disfrutaron del mismo.

Recuerden que debatir no implica pelear y que saldrán de él, enriquecidos.

EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO.-

-No importa que no lleguemos nunca a una idea en común, la variedad de opiniones enriquece. © Todos los derechos reservados.-

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