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Ayer, 19 de octubre del 2016, se organizó en Argentina una marcha bajo los lemas #NIUNAMENOS y #VIVASNOSQUEREMOS. Vestidos de negro, hombres mujeres y niños se pronunciaron en contra de la violencia de género, sobre todo contra el femicidio. La concentración se llevó a cabo en distintas ciudades del país y también se han sumado a la iniciativa, otras naciones, como por ejemplo, México.

Hasta ahí, podría ser el relato de la noticia en cualquier medio informativo. No voy a entrar en detalles que no vienen al caso y sólo serían de relleno. Esta no fue la primera marcha, pero todo este movimiento en contra de la violencia hacia la mujer, es relativamente nuevo, sobre todo con el nivel de difusión actual. Y no me refiero sólo a Internet, sino por ejemplo a los noticieros de televisión y los diarios que se han hecho eco de la necesidad de resolver este grave problema.

Todo esto me ha llevado a reflexionar. Las mujeres sufren este tipo de abusos ya desde la época de las cavernas. Vienen luchando por ser reconocidas y aceptadas  hace añares. Poco a poco han ido ganando espacios y derechos y hace rato ya que la mujer puede hacer cosas que antaño parecía imposible pensarlo: maneja autos, trabaja, fuma, vota, toma decisiones, estudia y elije con quién quiere casarse y con quién no en la mayoría de las sociedades actuales. Una de las cosas más modernas que la mujer ha logrado, es que existan equipos oficiales de fútbol femenino. Y a pesar de todo ello, el tema de los abusos hacia el mal llamado sexo débil, persisten. La violencia, las violaciones, los acosos, los asesinatos… Todo eso sigue igual. No sé si peor. Lo que creo es que se sabe más, pero siempre existió, incluso con la anuencia social. ¿Por qué entonces las movilizaciones son tan recientes? Si la memoria no me falla, la primera fue el año pasado ¿Por qué habiendo luchado para conseguir tantos lugares y derechos no se ha luchado antes por la defensa de la mujer y su derecho a vivir en paz, con respeto? Parece increíble que ni siquiera las leyes estén lo suficientemente adaptadas en pleno siglo XXI ¿Será que el mundo avanza más rápido que la capacidad de adaptación del ser humano? ¿O será que aunque el mundo avance no lo hace la capacidad de amar y respetar a los demás? 

Hay hombres que también sufren abusos y violencia, por el sólo hecho de ser hombres, pero sobre eso casi no se habla. Me parece bárbaro que se exija seguridad y respeto a la mujer. No sé si una o muchas marchas cambiarán algo. Pero creo que quedarnos reflexionando sólo en ese tema, es como el perro que intenta morderse la cola. Algo que da vueltas y con lo que nunca se llega a un final. A lo mejor el tema que hay que plantearse va más allá de la mujer. Porque si queremos igualdad, los hombres que sufren violencia también tienen derecho a leyes que los protejan y a no ser mirados con burla y recelo. Quizá el tema, decía, debería ser más abarcativo. A lo mejor, la marcha que nadie hizo aún y que la humanidad entera necesita, es una donde se reclame que todos nos amemos unos a otros. Propongo entonces un nuevo lema, sencillo, en una sola palabra #AMÉMONOS.

Poco a poco han ido ganando espacios y derechos y hace rato ya que la mujer puede hacer cosas que antaño parecía imposible pensarlo: maneja autos, trabaja, fuma, vota, toma decisiones, estudia y elije con quién quiere casarse y con quién no en la mayoría de las sociedades actuales.” © Todos los derechos reservados.-

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