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En Italia, por causa de un reciente terremoto, están viviendo horas de mucho dolor. Imposible no condolerse cuando vemos las imágenes de un pueblo completamente destruido, cuando escuchamos llorar a la gente por los seres amados perdidos, cuando vemos a gente dar vueltas sin saber qué harán de ahora en más. Hay que ser de acero para no llorar, para que no duela. En Italia tembló la tierra y a los demás nos tiembla el corazón.

Asombra, que en una zona que de por si es sísmica, las edificaciones no estuvieran preparadas para afrontar una situación como esta. Quiero pensar, me gustaría creer, que ahora no aparecerán políticos de turno, aprovechando la desgracia de muchos para hacer campañas políticas. Ahora es el momento de buscar soluciones para montones de gente que no saben qué será de ellos, es momento para que se unan y busquen soluciones. Ya habrá tiempo, más adelante, luego de arropar a los desamparados para buscar culpables y respuestas, ahora no.

Vivimos una época terrible, llena de desastres naturales: terremotos, inundaciones, tornados, maremotos… Y como si todo esto fuera poco, el desastre organizado por los terroristas. En algún momento habrá que plantearse qué responsabilidad tiene cada uno, porque todo esto junto no pasa porque sí. 

Mientras se buscan respuestas a preguntas difíciles y duras de responder, yo elijo elevar mi corazón tembloroso a Elohim. Le ruego que se apiade de nosotros, de este mundo que muchas veces ha mirado para otro lado cuando el dolor lo sufren otros, de los inocentes que pagan por los culpables, de las víctimas que quizá no tenían idea de política y vivían tratando de dar y recibir amor, de sus familiares y amigos para que reciban el consuelo que están necesitando. Le ruego de corazón, aunque tiemble, que nos dé un poco de tregua de tanto dolor. Un tiempo de calma, que sirva de reflexión, para que podamos cambiar lo que estemos haciendo mal y podamos mostrarnos entre todos el amor del que somos capaces. Un tiempo donde a la gente le importen los demás, sin importar religión, color, ideología u origen. 

En tanto espero con esperanza (valga la redundancia), quiero expresar mi solidaridad para con todas las víctimas italianas y birmanas (que también han padecido un terremoto) y les deseo que pronto puedan recuperar sus vidas. Amén.

-“Un tiempo de calma, que sirva de reflexión, para que podamos cambiar lo que estemos haciendo mal y podamos mostrarnos entre todos el amor del que somos capaces.” © Todos los derechos reservados.-

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