Etiquetas

, , , , , , , ,

     Hoy viajamos de Valencia a Barcelona, y por esas cosas del ahorro y gastar en viaje lo menos posible, terminamos tomando un tren que nos trajo en el mismo tiempo que nos llevó viajar de Israel a España, cinco horas. El tren no tenía maletero, así que, aunque era espacioso y luminoso, teniendo que tener las valijas con nosotros, no resultó muy cómodo. Sin embargo, sólo podemos protestarnos a nosotros mismos ya que, como dice el famoso refrán… AL QUE QUIERE CELESTE, QUE LE CUESTE.
     Dadas las circunstancias, nuestra llegada a Barcelona fue doblemente dichosa. Por un lado porque deseábamos volver a visitar esta ciudad, y por otro porque al fin habíamos podido descender del tren. Cuando llegamos al hotel, nos registramos y subimos. Me encantó la habitación, el baño es enorme y tiene videt. En el cuarto hay un escritorio grande y cómodo sobre el cual estoy escribiendo ahora, una mesita con dos silloncitos… en fin, una belleza.
     Eran cerca de las 15:00 hs. cuando arribamos al hospedaje. Y a las 16:00 hs. teníamos un esperado encuentro. Para quienes no lo conocen, les cuento que Mario Saban es abogado, tiene un doctorado en filosofía otorgado por la Universidad Complutense de Madrid, es investigador y como producto de sus investigaciones, ha escrito varios libros sobre cristianismo desde una perspectiva judía no religiosa. Lo conocimos en Jerusalem hace un par de años, allí nos regaló uno de sus libros y charlando descubrimos que tiene un parentesco lejano con mi marido. Así que quedamos en contacto. Cuando supimos que vendríamos para acá, le avisamos y quedamos en vernos. Sabíamos, porque nos lo había dicho, que le traería otro libro a mi esposo ¡Pero apareció con tres! Y encima, para variar, no nos dejó pagar lo que consumimos en la cafetería.
     Además de todo lo maravilloso que me ha traído poder exponer en España, me llevo añadido un montón de conocimiento que no esperaba encontrarme. Lo que hemos hablado con mi amiga la profesora de filosofía, P Huergo y Mario Sabán, está todo relacionado sin buscarlo y cada uno ha entregado piezas a un rompecabezas que no deja de asombrarme a medida que lo voy completando. Estoy en una especie de nube, flotando y tratando a la vez de poder bajar a tierra, porque no quiero perder ni una sola de esas piezas. Estoy llevando en mi equipaje interior, mucho más enriquecimiento del que podía esperar.
     A pesar de lo agotados que estábamos mi amado y yo, luego de despedirnos de Mario con promesa de volver a vernos pronto, nos fuimos a dejar los libros al hotel y a caminar. Cenamos, caminamos un poco más y volvimos. Durante la cena, noté a mi marido muy callado y supe enseguida que no era sólo el agotamiento. Él mismo me lo confirmó cuando le pregunté si se había quedado pensando en lo que habíamos hablado con su primo lejano. Estoy en la misma situación, lo concateno con lo charlado con mi amiga y Pedro y no puedo dejar de darle vueltas. Espero poder dormir.
     Mañana nos espera otro día de encuentro y también paseos por nuestra cuenta, ya se los relataré mañana. Si en algún momento logro unir todas las piezas, quizá se las pueda compartir algún día.

Barcelona, 26/02/2016 a las 23:13 horas.

DSC_5089cf

© Todos los derechos reservados.-

Anuncios