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Cuando alguien sueña con una meta que desea alcanzar, no necesariamente imagina también las circunstancias que la rodean y todo lo que incluye el cumplimiento de dicho sueño. 

Durante muchos años deseé que llegara el día en que podría tener una exposición de mis fotos. Pero no sabía cómo eso podía llegar a darse ni lo que pasaría cuando ocurriese. Al fin lo logré, estoy escribiendo en este momento sentada, esperando a algunas personas que aseguraron que vendrían hoy a la muestra. Este es el cuarto día y cada uno ha sido completamente diferente al anterior.

Día 1: apertura. Si bien vinieron un par de desconocidos, todos los demás eran gente a la que amo. Fue un día lleno de nervios, ansiedad, emoción y alegría. Quienes han venido me han hecho una hermosa devolución de mi trabajo.

Día 2: en principio podría decir que en honor a la verdad no vino nadie, pero sería inexacto. Vinieron al menos 3 mujeres a preguntar por qué estaba cerrada la secretaría y preguntar cuándo abrirían, un joven a pedirme un vaso y un señor con una sugerencia. Los invité a mirar la exposición, dos lo hicieron. La idea del caballero me pareció muy buena y la puse en práctica al día siguiente, a veces las cosas más sencillas no se nos ocurren y eso es lo que pude rescatar de ese día.

Día 3: Las primeras dos horas fueron para mí. Me dediqué a editar fotos, trabajé en mi página de fotógrafa de Facebook y revisé mi correo. Luego llegó una amiga que no pudo venir a la exposición. Y más tarde y por separado otras tres. Fue un día alegre y entretenido. También vino una señora con su nena.

Día 4: hoy. Dividí el día en dos horas a la mañana y dos horas a la tarde. A la mañana estuve muy sola, pero fue muy productivo. Me dediqué a trabajar en un proyecto laboral. Ahora estoy esperando a unos amigos que dijeron que vendrían y aproveché el tiempo para escribir.

En resumen, por ahora viene poca gente, pero he tenido comentarios muy positivos, he ganado en productividad, vendí dos fotos y me han reservado otras cuatro. No bajo los brazos, tengo buena esperanza y estoy muy feliz. Y por supuesto, todos los que estén en Israel hasta el 8 de setiembre, están invitados a venir a ver la exposición.

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