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Hace tiempo había leído algo muy interesante sobre una antigua secta musulmana conocida como la secta de los Assassins. Me impactó tanto, que quedó dando vueltas en mi cerebro hasta hoy. Y como establecí ciertas relaciones con la actualidad, decidí buscar información para precisar algunos datos que no retuve (sobre todo lo relacionado con los años en los que existió). Wikipedia como muchas otras veces, vino en mi ayuda. 

Esta secta, que en realidad se llamaba la secta de los nazaríes, existió entre los siglos X y XIII. Eran bebedores de Hashish, de ahí que los llamaran assassins y de allí deriva la palabra asesino. Y es que esta secta, entre otras cosas, se ocupaban de asesinatos políticos y de aquellos que fueran contrarios a su ideología. Eran de origen chií-ismaelita y hasta hoy llegó una leyenda que cuenta la manera que tenían de captar a sus adeptos. Se cree que drogaban con hashish a los jóvenes y los colocaban en una especie de paraíso con doncellas hermosas. Al pasarse el efecto de la droga, se encontraban encerrados en una habitación y se les decía que si querían volver a dicho paraíso, tenían que cometer los asesinatos que se les mandara, aún a riesgo de su propia vida.

Por lo que tengo entendido, el liderazgo de dicha secta era hereditario. Cuando fueron diezmados por los mamelucos y los mongoles, el heredero se escondió y logró salvarse. De esta manera se ha conseguido que hasta nuestros días se mantenga viva la dinastía de ese liderazgo. No sé si la secta ha resurgido y si tiene relación con todas las barbaridades que hoy día se están perpetrando a manos de grupos islamitas radicales. Pero sí podemos encontrar entre ambos, mucha relación.

Es sabido que una manera de captar jóvenes para que sean terroristas suicidas, es prometerles que si lo hacen irán al paraíso donde los esperan 70 vírgenes. La diferencia con los nizaríes es que ya no se toman el trabajo de montarles el paraíso y drogarlos.

Quienes cometen actos terroristas hoy en día, también matan a aquellos que son contrarios a sus creencias o ideología. Dicen que incluso había quienes contrataban los servicios de los assassins, y creo que todos sospechamos que detrás de estos actos terroristas hay sin dudas alguien manejando los hilos de poder y apoyando económicamente a estos monstruos.

El pasado vuelve con toda su crudeza, causa pánico, discriminación, asombro, indignación… Pero vuelve, y lo hace porque tenía el suelo abonado para poder resurgir. Cuando no se aprende del pasado, cuando el amor al poder y al dinero es más importante que el bienestar de todo un pueblo o de varios pueblos, los peligros como estos dejan de estar latentes, para convertirse en reales.

Debemos tener paciencia, así como la secta fue acabada por aquellos días, también estos tendrán su fin y no quisiera estar en los zapatos de quienes los alentaron y subsidiaron. Porque de algo estoy plenamente convencida, el mal que se hace a otros, vuelve siempre sobre uno mismo y con mayor fuerza.

El pasado siempre vuelve.

© Todos los derechos reservados.-

16 de diciembre de 2014.

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