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Esta mañana mi marido me amenazó con denunciarme a la policía porque dice que lo golpeo, pero eso no es verdad. Todo porque amaneció con un ojo morado y cojea de un pie en el que tiene el tobillo como una empanada. Asegura que mientras dormía lo insultaba y golpeaba sin piedad, pero yo no recuerdo nada ¿Será por eso que amanecí con una uña despegada del dedo y un rasguño en la cara? Trato de hacer un esfuerzo, pero no recuerdo qué soñé anoche. 

No es la primera vez que me ocurre algo así, en una ocasión debieron tirarme un baldazo de agua para despertarme porque me puse a arrojar y romper cosas y antes de eso, salí de casa y comencé a patear tachos de basura. En aquella ocasión me llevaron a la delegación, pero como se dieron cuenta que actuaba sonámbula, me soltaron en seguida con la recomendación de que hablara con mi médico.

Fui a mi médico y me mandó a hacer un estudio del sueño. El problema es que estando dormida me arranqué todos los cablecitos e intenté ahorcar a los peces que tienen en la sala de espera. De ahí me derivaron directo a un psiquiatra.

En el psiquiatra la cosa no fue mejor. Él pensó que la mejor manera de descubrir qué me pasaba era con hipnotismo, pero en cuanto me quedé dormida empecé a dar saltos en el sofá y a subirme a todos los muebles al ritmo de conga. El doctor logró despertarme justo cuando estaba por ingerir unas cápsulas para dormir y me pidió que me retirara de inmediato, no sin antes cobrarme una abultada suma de dinero en la que incluyó todo lo que le destruí.

Volví al médico muy preocupada y me recomendó probar con un tratamiento psicológico. Me aconsejó que no fuera a ningún profesional que utilizara sofá, para evitar el riesgo de quedarme dormida y armar más estropicios. Obedecí, porque en mi situación no estaba para discutir y ya no sabía qué hacer conmigo.

El psicólogo me dijo que podría ayudarme, pero que el tratamiento llevaría un tiempo y que entre tanto debía buscar una solución para evitar actos de violencia y destrucción mientras dormía. En realidad exageraba un poco, porque fuera de lo que conté, sonámbula sólo he llegado a meter la gata en el lavarropas, tirar la computadora recién comprada a la basura y arrojar por la ventana al perro. Tampoco es que fuera siempre tan violenta.

Regresé a casa algo desilusionada, porque yo necesitaba una solución inmediata y nadie parecía tenerla. Así que con mi marido hemos tomado una decisión, hasta que el tratamiento psicológico de resultado, dormiré en una habitación acolchada de un psiquiátrico con camisa de fuerza. Menos mal que al menos me dejaron elegir el modelo que más me gustara.

Acre, Israel. © Todos los derechos reservados.-

14 de diciembre de 2014.

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