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     Los estudiantes universitarios estaban muy tranquilos enfocados en sus estudios. Unos le buscaban la quinta pata al gato, otros el pelo al huevo, otros trataban de descubrir la cuadratura del círculo y no faltaban quienes investigaban qué fue primero, si el huevo o la gallina. Un día, uno de ellos llegó muy agitado a su facultad, pues estaba con el tiempo justo, ya que aún le faltaba una pieza para lograr construír la máquina del tiempo. Apareció con la noticia de haber escuchado en la radio que estaba preparándose una revuelta estudiantil. Pronto la noticia cundió entre sus compañeros y fue rápidamente divulgada por todas las aulas y en otras universidades. Unos creyeron que se refería a que los estudiantes prepararían ollas populares y que debían turnarse para revolver el estofado, así que se pusieron manos a la obra para buscar todos los ingredientes necesarios y empezar a prepararla. Otros entendieron que se referría a una actividad deportiva en la que deberían dar varias vueltas alrededor de un mismo predio y comenzaron a entrenarse para dicho evento, a la espera de que les confirmaran la fecha y el lugar en el que se prepararía. Algunos creyeron que habría que cambiar de lugar los muebles de las aulas, revolviéndolo todo y colocándolo en lugares completamente diferentes a los que se ubicaban. Y así cada uno, según su interpretación, modificó su rutina diaria. 

      A la puerta de las universidades comenzaron a congregarse los periodistas, a la espera de que sucediera lo que el estudiante había escuchado en la radio. Un alumno que estaba llegando al centro de estudios, le preguntó a uno de los periodistas que estaban apostados, qué es lo que hacían allí. El periodista le dijo que esperaban el levantamiento estudiantil. El muchacho, preocupado y caviloso, se dirigió rápidamente para avisar a sus compañeros. Estamos todos equivocados, les dijo, lo que va a haber es un levantamiento estudiantil. Enseguida muchos de ellos se levantaron de sus bancos y quedaron en posición de firmes, otros levantaron los pupitres sobre sus cabezas creyendo que había que colocarlos en algún otro lugar (así encontraban relación entre la revuelta y el levantamiento), y una vez más cada uno reaccionó conforme a lo que había entendido de la frase. Hasta que uno de ellos se paró en un pupitre y dijo: COMPAÑEROS: NO PUEDE SER ESTO, QUE CADA UNO REACCIONE HACIENDO ALGO DIFERENTE PARA RESPONDER A LO QUE SE ESPERA DE NOSOTROS, HASTA CUANDO VAMOS A ACTUAR CON SUMISIÓN ¡¡¡DIGAMOS NO A LA MANIPULACIÓN DE LOS MEDIOS, NO A LA MANIPULACIÓN PERIODÍSTICA!!! No hizo falta más que encender esa mecha, todos se pusieron a gritar el mismo eslogan y así, los periodistas parapetados en las entradas universitarias, no tuvieron que esperar demasiado para informar sobre la revuelta estudiantil.

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-Marcha estudiantil en Creta, Grecia. © Todos los derechos reservados.-

9 de noviembre de 2014

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