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Éxodo 27: 20 al 30: 10

      Básicamente, esta parashá nos habla de la ordenación como sacerdotes a través de Moshé a Aarón y sus hijos. De las vestiduras que deben ponerse, de su santificación, la del tabernáculo y sus altares y de algunas obligaciones impuestas al pueblo de Israel en relación a ello.

Empieza con dos versículos que a mí me llamaron mucho la atención:

“Y ordenarás a los hijos de Israel que te traigan aceite de oliva puro, para encender una luminaria perenne (las lámparas del candelabro).

En el Tabernáculo de reunión, fuera del velo tendido delante del testimonio, Aarón y sus hijos lo prepararán (el candelabro), desde la tarde hasta la mañana, (para que arda) ante el Eterno, como ley perpetua para las generaciones de los hijos de Israel.”

     Al leer eso, mi memoria se puso en funcionamiento y recordé preguntándome por qué tener velas encendidas todo el tiempo y a la vista de todos podía ser importante para Elohim, lo que dice en Deuteronomio 4: 5 al 12. Allí nos deja claro por qué Elohim eligió al pueblo de Israel, nos muestra nuestra enorme responsabilidad al haber sido elegidos para entregarnos los mandamientos y nos dice algo que yo no puedo dejar de relacionarlo con lo de las velas:

“Ustedes se acercaron y se pararon al pie del monte. El monte ardía con llamas hasta el mismo cielo, oscuro con densísimas nubes.

     El Eterno les habló desde el fuego; ustedes oyeron el sonido de las palabras pero no percibieron ninguna forma –nada sino una voz.”

Entonces se me ocurrió, y les pido que me ayuden a pensarlo, que quizá el mandato de Elohim de tener siempre encendidas esas velas y a la vista, sea una manera de ayudarnos a recordar que no fuimos elegidos para actuar como soberbios diciendo: YO SOY DEL PUEBLO ESCOGIDO POR ELOHIM, SOY MEJOR QUE USTEDES, sobre todo porque no es cierto. Nos eligió no por ser mejores, sino para que observáramos sus mandamientos, los cumpliéramos y de esa manera nos acercáramos a él, escuchándolo, como nos insta a hacerlo la canción nueva, Listen (escucha)*, que Tedy* introdujo en nuestra Javurá*. Fue el fuego de las velas el que me hizo pensar en ello y el darme cuenta la manera en que todas las parashot que vamos leyendo están relacionadas entre sí. Es más, esto mismo queda confirmado en Deuteronomio 7: 7 y 8:

“No es porque seas el más numeroso de los pueblos que el Eterno los ha preferido y los ha escogido a ustedes – de hecho, son el más pequeño de los pueblos–

sino que fue porque el Eterno los amaba y cumplió el juramento que les hizo a sus padres de que el Eterno los libertaría con mano fuerte y los rescataría de la casa de servidumbre, del poder del Faraón rey de Egipto.”

     Pero la parashá no termina en esos dos versículos, continúa hablando de las vestiduras de Aarón y sus hijos, las describe y dice que debe llamar a todos aquellos que sean hábiles para confeccionarlas. Ya dije antes que veía que todas las parashot estaban relacionadas. En este punto me acordé de la que nos enseñó el viernes pasado Aaron* y me sirvió mucho para entender esto: las vestiduras de Aarón y sus hijos estaban llenas de bordados con hilos de oro, de piedras preciosas y otros detalles que parecen demasiado llamativos e innecesarios. Sin embargo ya aprendimos el por qué de las donaciones y está relacionado con esto también. Poner tantas riquezas en una vestidura da la idea de poner lo mejor. El oro y las piedras preciosas son muy valorados en nuestra sociedad y así ha sido en todos los tiempos. Aarón y sus hijos usarán esas vestiduras para presentarse ante el Eterno, es una manera de demostrar físicamente lo valioso que es eso. Siguiendo en esta línea, nos encontramos con el versículo 30, y el corazón vuelve a aparecer esta semana:

“Dentro del pectoral de decisiones pondrás el Urim y el Tumim, para que estén sobre el corazón de Aharón cuando venga ante el Eterno. Así llevará Aharón sobre su corazón los instrumentos de decisión para los israelitas delante del Eterno perpetuamente.”

     Instrumentos de decisión para los israelitas… en el corazón para estar ante Elohim… Me emociono al pensar en ello, hasta qué punto nos ama Elohim que las decisiones que se tomen para nosotros deben ser tomadas desde el corazón, cuánto nos ama, nos tiene en cuenta y nos considera. Tanto nos ama, que en el versículo 38 podemos ver cuánto nos comprende, pues sabe que aunque los israelitas consagren cosas santas, así y todo en ellas puede haber pecado (somos humanos) y se preocupa de que ese pecado sea cargado por Aarón para que nosotros podamos ser aceptos por Él. Lo hace haciendo que Aarón lleve un turbante con la leyenda fija: “Consagrado al Eterno”. Hoy por hoy no hay Tabernáculo ni está Aarón ni sacerdote que lleve esa leyenda y nos ayude a ser aceptos por Él ¿ya no nos quiere? No, no es así. Pero ahora ha pasado a ser nuestra responsabilidad, en nosotros queda buscar cómo hacerlo.

     En el capítulo 29 me encontré con otra sorpresa: Moshé, el mismo que había funcionado hasta el momento como mensajero entre el pueblo y Elohim, el mismo que escuchaba a Elohim y que fue el medio para salvar al pueblo de Israel de la esclavitud, el mismo que aún hoy es visto como un héroe y una figura respetada dentro de nuestro pueblo, ese mismo Moshé, debía hacer trabajos de servidumbre guiando a su hermano y a sus sobrinos hasta la entrada del Tabernáculo, lavarlos con agua y vestirlos. Y no fue humillado con ello, todo lo contrario, fue una honra. Cuántas veces nos vemos obligados a hacer tareas que nos resultan desagradables o las consideramos humillantes y nos sentimos degradados y dolidos por tener que hacerlas. Sin embargo, Moshé estaba consagrándolos para Elohim. Él sabía eso y no protestó. Cuando tenemos que enfrentarnos a esas tareas, es importante que recordemos que Elohim nos mira todo el tiempo y si le dedicamos lo que estamos haciendo a Él, como Moshé dedicó a Aarón y sus hijos, no sólo no nos sentiremos humillados, si no que hasta las haremos con alegría.

     Acercándonos al final, vemos que todo esto tiene un propósito y una dirección, nos queda claro en el versículo 42, cuando nos enteramos que Moshé ya no necesitará subir al monte, apartarse, para hablar con Elohim, porque lo hará en el Tabernáculo y hete aquí algo que también me emocionó: también se reunirá allí con el pueblo ¿será que esta noche y en cada reunión estará reuniéndose con nosotros también?

     No fue fácil escribir esta parashá, cada cosa que leía me parecía importante y que debía prestársele la debida atención. Me hice mis anotaciones y en ellas hay mucho más de lo que escribí aquí. Pero me di cuenta que no podía hablar de todo sin enredarme y enredarlos, que terminaríamos confundidos y que quizá más importante sería que cada uno la leyera tranquilamente en su casa, haga sus propias anotaciones y consulte aquellas dudas que se le presenten, también esta es una excelente manera de buscar acercarnos a Elohim, los que en verdad y con corazón sincero desean hacerlo.

     Para redondear y terminando esta parashá, les dejo la cita de dos versículos que me sacudieron y que no voy a explicar para que cada uno los piense por sí mismo y los guarde en su corazón:

“Yo moraré entre los israelitas, y seré su Elohim.

Y sabrán que yo el Eterno soy el Elohim de ellos, el que los sacó de la tierra de Egipto para morar con ellos, yo el Eterno su Elohim.”

¡¡¡Shabat Shalom!!!

      *Listen (escucha): es una canción que hace poco el rabino introdujo en nuestros servicios del viernes. Habla de escuchar a Elohim.

     *Tedy: es el sobrenombre por el cual llamamos todos al rabino de nuestra comunidad: Israel Horowitz.

     *Javurá: a las comunidades en las que nos reunimos para los servicios de los viernes y otras actividades, normalmente se las llama Kehilá. Como la relación que se dio entre los miembros de la nuestra ha sido tan linda y de tanto amor amistoso entre nosotros, hemos decidido llamarla Javurá (grupo, hermandad) que tiene su raíz en la palabra Javer (amigo).

     *Aarón: en este caso no hablo del Aarón sacerdote del que habla la parashá, si no de un miembro de nuestra javurá que dio la drashá anterior a este y que también, por apellido, es HaCohen.

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23 de febrero del 2013

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